
Cuando planeamos un viaje no juntamos solamente dinero.
Juntamos ilusiones.
Elegimos el destino, buscamos vuelos, imaginamos lo que vamos a conocer, pensamos qué ropa llevar, hacemos reservaciones y contamos los días.
Y así debe ser. Viajar empieza mucho antes de subirnos al avión.
Pero después de tantos años trabajando en viajes, hay algo que cada vez tengo más claro:
viajar también es prepararnos para lo que no estaba en el itinerario.
No se trata de salir pensando que algo malo va a suceder. Qué horror viajar así.
Se trata de distinguir entre aquello que no podemos controlar y todo lo que sí podemos prever.
Y hay cosas muy sencillas que pueden hacer una diferencia enorme.
1. Tus medicamentos viajan CONTIGO
Esto merece mayúsculas.
Si tomas un medicamento que necesitas diariamente, no lo documentes.
No lleves dos días de medicamento en tu bolsa y el resto en la maleta pensando que será suficiente.
La maleta puede quedarse en una conexión, tomar otro vuelo, perderse o aparecer varios días después.
Si dependes de un medicamento, no puedes depender también de que tu maleta llegue.
Lleva contigo medicamento suficiente para todo el viaje y, si es posible, algunos días adicionales ante un retraso inesperado.
Y además:
- lleva una lista de tus medicamentos y sus dosis;
- conserva las recetas o indicaciones médicas importantes;
- procura llevarlos en sus envases originales;
- si alguno requiere condiciones especiales de conservación, averigua cómo transportarlo antes de salir.
Mis medicinas importantes van pegadas, cosidas y abrazadas a mí si hace falta.
2. No basta con tener seguro de viaje
Esta es otra frase que escucho muchísimo:
“Sí, sí tengo seguro”.
Perfecto.
Ahora la pregunta es:
¿sabes qué seguro tienes?
No todos los seguros ni todos los planes cubren lo mismo.
Antes de viajar, revisa por lo menos:
Gastos médicos y hospitalización. ¿Cuál es el límite?
Enfermedades preexistentes. Si tienes alguna, ¿qué contempla tu plan?
Traslado o repatriación médica. Si necesitas regresar a tu país por razones médicas, ¿qué sucede?
Interrupción del viaje. ¿En qué circunstancias puedes regresar anticipadamente y qué gastos cubre?
Acompañamiento. ¿Qué significa exactamente “acompañante” para esa póliza? ¿Exige parentesco? ¿En qué situaciones aplica?
Repatriación funeraria. Nadie quiere leer este apartado, lo sé. Pero hay que saber si existe y cuál es su límite.
Y revisa algo fundamental: las exclusiones.
La cobertura que creemos tener y la que realmente contratamos no siempre son la misma.
3. El teléfono del seguro no sirve perdido entre 500 correos
Antes de salir guarda en tu teléfono:
Nombre de la aseguradora
Número de póliza o voucher
Teléfono/WhatsApp de asistencia 24 horas
Correo de asistencia
Y yo agregaría una captura de pantalla con todo.
No dependas de tener internet para encontrarlo.
Además, envíaselo a alguien de tu familia.
Porque si tú eres quien está enferma o incapacitada, quizá otra persona tenga que pedir ayuda por ti.
4. Alguien en casa debe saber dónde estás
No necesitas transmitir tus movimientos minuto a minuto.
Pero sí es conveniente que una persona de confianza tenga:
- itinerario;
- vuelos;
- hoteles;
- copia de tu pasaporte;
- póliza del seguro;
- contacto de la agencia u operador con el que viajas;
- contacto de emergencia de la persona con quien viajas.
Si algo cambia durante el viaje, avisa.
5. Tu contacto de emergencia tiene que servir
Parece obvio, pero revísalo antes de viajar.
¿El teléfono sigue vigente?
¿Esa persona sabe que es tu contacto de emergencia?
¿Sabe si tienes alguna condición médica importante, alergia o medicamento indispensable?
¿Podría localizar rápidamente a tus familiares?
Un nombre escrito en un formulario no ayuda demasiado si nadie puede encontrar a esa persona cuando realmente se necesita.
6. Lleva una pequeña ficha de emergencia
Especialmente si viajas sola, tienes alguna condición médica o tomas medicamentos importantes.
Puede estar en tu teléfono y también impresa en tu cartera:
Nombre completo
Nacionalidad
Contacto de emergencia
Alergias
Condiciones médicas relevantes
Medicamentos indispensables
Seguro y número de póliza
Y si viajas a un país cuyo idioma no hablas, una pequeña explicación en inglés puede resultar muy útil.
7. Deja tu vida un poquito en orden
Esta parte no tiene nada de dramática.
Antes de irnos hacemos cosas tan normales como cerrar el gas, pagar una tarjeta o dejarle las llaves a alguien.
Pues agreguemos algunas más.
Que una persona de confianza sepa dónde localizar nuestros documentos importantes.
Que nuestra familia pueda acceder a la información necesaria si surge una emergencia.
Que no seamos las únicas personas que sabemos dónde está todo.
Eso también es cuidar a quienes queremos.
Y después… ¡a viajar!
Después de leer todo esto, alguien podría pensar:
“¡Eleonora, ya me quitaste las ganas de salir!”
¡No!
Es exactamente lo contrario.
No quiero viajar pensando en todo lo que puede salir mal.
Quiero hacer, antes de salir, todo lo razonable que está en mis manos.
Y después cerrar la maleta y olvidarme del asunto.
Porque seguimos sin poder controlar la vida.
Pero podemos viajar mejor preparadas.
Podemos cuidarnos.
Podemos facilitarle las cosas a quienes nos quieren.
Y entonces sí:
pasaporte, documentos, medicinas, seguro…
y nos vamos.
Porque cuando hacemos un viaje no juntamos solamente dinero.
Juntamos ilusiones.
Y quiero seguir llenando mi maleta de ellas y de unas ganas enormes de vivir.

Gracias Eleonora por esta importante información. Saludos.