Todavía queda partido
Nunca me ha gustado especialmente el fútbol. De hecho, si les soy sincera, durante muchos años me parecía bastante aburrido. Cuando era niña, mi papá compró dos plateas en el Estadio Azteca. Cada domingo nos llevaba a los partidos y, como éramos tres hijos, nos turnábamos para acompañarlo. A mí me tocaba aproximadamente cada tres










